Nuestros mayores quieren permanecer en su casa todo el tiempo que sea posible. Les angustia la idea de
tener que abandonar sus cosas, sus amigos, sus vecinos, sus ropas, sus muebles, sus recuerdos. De esta
manera
mantendrían durante más tiempo su autonomía, relacionándose con su familia y amigos, tomando
sus decisiones, sintiéndose útiles y necesarios.

Los cambios en la organización social y la demografía han quebrado la fórmula
tradicional por la que los ancianos quedaban atendidos en la casa de los hijos (más
habitualmente de las hijas). Pero en muchos hogares ya no es posible hacer esto. En el
mejor de los casos,
las plazas residenciales públicas son escasas y las residencias
privadas son inasequibles para muchos pensionistas
. Teniendo en cuenta que la
esperanza de vida cada vez se alarga más y que va habiendo menos amas de casa
(tradicionales cuidadoras de los ancianos) el problema que hoy se vislumbra puede ser
muy agudo en los próximos años.

Petición de Información

La sociedad está cambiando. El ritmo de vida cotidiano y la incorporación de la mujer
 al  mercado  laboral  no  permiten que  en muchos hogares nuestros pequeños,  
mayores, discapacitados  y  enfermos   reciban  la  atención  que  debieran.  
Las obligaciones de la familia se han multiplicado y debemos recurrir al trabajo de  
profesionales  que  nos  garanticen  que  
nuestros  seres  más  queridos  y
necesitados se encuentren en buenas manos.

En el año 2016 habrá en España 7.600.000 ancianos.
El
90% de los ancianos institucionalizados lo están por
falta de alternativas.
El
30% de los ancianos ingresados en centros de larga
estancia podrían estar en casa con ayudas mínimas.
Un
65,5% de nuestros mayores piensa que los servicios
asistenciales más adecuados para ellos son los
servicios domiciliarios.
(Fuente: II Asamblea Mundial sobre el envejecimiento. Madrid 2002.)

Algunos datos de interés:

La idea es mejorar la calidad de vida de personas que, por su edad, por su discapacidad o por su
enfermedad, requieren la presencia de un servicio de
AYUDA A DOMICILIO en su propio hogar o entorno, al
tiempo que se descarga a los familiares de la tensión de un cuidado permanente a estas personas.